
Sentada de cuclillas miro acercándome mucho, tal vez peligrosamente para mi equilibrio.
Huele el aire a algo rancio como de ropa guardada sin lavar.
Hoy estoy cansada de andar y me siento en un banco. No miro nada especial solo dejo pasar el tiempo mientras respiro el aire impregnado a naftalina y ropa rancia, como huelen las casa viejas, a eso y a algo parecido a incienso.
Casas cerrradas que solo respiran por pequeños orificios, ventanas, chimeneas, cañerias...