En unos columpios abandonados vivía por la noche una niña, allí dormía y soñaba. Justo al lado de la tapía la niña tenía un corral donde jugaba y alimentaba a un pollito.. El pollito era plateado con el pico anaranjado, se dejaba cuidar como un perrillo faldero.


Una noche la niña despertó intranquilay sintió el miedo en el corral, corrió hacía allí y coincidió con un ruido de huida que procedía del corral. Cuando llegó encontró al pollito muerto con los ojos dando vueltas dentro de las órbitas.


La niña solo pudo ver unas aletas de hombre ranaque huían alejándose, la niña volvío a mirar al pollito y lo que más le llamó la atención fué la espiral infinita que dibujaban sus ojos dando vueltas.